Estigma, de Luis Romagnoli

Dave McKean

Primero es Abel quien, en sueños, mata a Caín. Caín ha tenido el mismo sueño y ha sentido la ira de su hermano descargada con una filosa y certera pedrada en su cabeza. Pudo sentir la contundencia del golpe en el ruido de su cráneo roto. Se supo muerto.

Se ha despertado atemorizado. Sin embargo, se ha repetido que un sueño sólo es un sueño, y no tiene nada que temer. Este pensamiento ha dado resultado hasta que, en el reflejo del agua, vio aquella marca, profunda y definitiva, coronando su frente.

Luis Romagnoli (Universos Ínfimos)

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